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lunes, 5 de agosto de 2013

Cultivar nuestra energía vital

La energía vital nos permite mantener un óptimo nivel de conciencia y es un punto clave en el desarrollo personal. Imagínate que te despiertas por la mañana sin tiempo de desayunar, de camino al trabajo no dejas de pensar en una importante acuerdo que tienes que firmar con un cliente. Al llegar a la oficina, te conectas al ordenador para preparar informes, el teléfono no deja de sonar, no puedes levantarte de tu silla para permitirte un pequeño tentenpié. Entra un cliente en tu negocio, que viene a quejarse porque no está recibiendo el servicio que esperaba. ¿Cómo crees que vas a actuar ante esta situación? ¿Vas a reaccionar de forma automática e impulsiva, sin apenas dominar tu comportamiento?¿Serías capaz de dar una respuesta serena, asertiva, confiada y consciente?

La energía vital de lo que trata es precisamente de llevar un estilo de vida sano y sostenible, donde exista equilibrio entre el trabajo y el descanso, entre la actividad física y la relajación mental. De ahí que las organizaciones socialmente responsables se vayan comprometiendo en promover políticas y medidas que permitan a sus empleados conciliar su vida personal, familiar y profesional. Pero, ¿y las pymes? ¿y los profesionales independientes? ¿Como resuelven ellos la recarga de energía vital cuando el mayor peso de su trabajo recae sobre su propia vida personal?


Cuanta más energía podamos producir y acumular, mas alto va a ser nuestro nivel de consciencia, y esto nos va a facilitar tener respuestas menos impulsivas y menos reactivas. Una de las fuentes para producirla es el pensamiento positivo, pero sin duda lo que más sube nuestro niveles es estar a gusto con los demás en cualquier entorno y frente a cualquier situación. Cuando cultivamos nuestra energía vital, empezamos a gestionarnos mas conscientemente a nosotros mismos y comenzamos a liderar nuestra propia vida a través de un apasionante camino de aprendizaje para nuestro desarrollo personal y profesional.

Algunas claves para marcarse un plan de acción en este sentido:

1) Aprende a respirar profundamente, es nuestra primera fuente de energía.

2) Cuida tu salud haciendo ejercicio físico a diario y poniendo movimiento en tu vida, bebe agua, ya que es la mayor fuente de hidratación y es vital para tu cuerpo, mantén una alimentación sana y equilibrada, duerme y descansa plácidamente al menos 7 u 8 horas al día.

3) Estimula todos tus sentidos. Tacto: acaricia y déjate acariciar; oído: escucha música que te active; olfato: déjate seducir por el perfume de las flores y de la primavera que se acerca; gusto: prueba nuevos sabores, nuevos mezclas; vista: mira paisajes, entornos, fotografías y detente en sus detalles.

4) Rodéate de personas positivas y cultiva su amistad.

5) Cuestiónate siempre desde un punto de vista potenciador: ¿Qué puedo aprender de la situación que estoy viviendo? 

6)  Y ¡Sonríe! Nunca dejes de sonreir.



jueves, 15 de marzo de 2012

Las necesidades del ser humano



"Mirar es una cosa. Ver lo que se está mirando es otra. Entender lo que se ve, es aún otra. Llegar a aprender de lo que se entiende, es algo más. Pero llegar a actuar en base a lo que se ha aprendido, es todo lo que realmente importa". (Winston Churchill)


Inicio con esta cita el post de hoy, para observar tres necesidades que son inherentes a todo ser humano.

1)      Necesidad de Realización. Nos sentimos realizados cuando podemos, a través de nuestras responsabilidades desarrollar habilidades y capacidades, expresar nuestra creatividad, poder compartir nuestra opinión y asumir riesgos.

2)      Necesidad de Reconocimiento: Esta necesidad es la que nos conecta con los demás. Se genera a través de la valoración que recibimos del otro, de lo que hacemos, del apoyo que se nos traslada o que se nos ofrece y de la atención que se nos proporciona.

3)      Necesidad de Contribución. Implica la forma en que tenemos de contribuir con algo más grande que nosotros y que da sentido a lo que hacemos. Supone encontrar un significado y un propósito de lo que hacemos.

El equilibrio entre estas tres necesidades, contribuye al desarrollo de una vida emocionalmente sana y nos permite actuar en base a unos patrones de éxito.
Estas tres necesidades pueden sentirse satisfechas en diferentes contextos, en nuestro entorno personal, en la propia organización donde trabajamos y en la sociedad en sí. Pero más allá de eso, esa satisfacción también puede encontrarse en nuestro interior, y proviene de la relación que tenemos con nosotros mismos, de nuestra forma de tratarnos y de las relaciones que tenemos con las personas que más valoramos.

¿Qué necesidad busco con mayor frecuencia?
¿Que hay detrás de cada una de estas necesidades?
¿Qué es lo que entiendo por realización?
¿Qué tipo de reconocimiento busco? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Con quién? ¿Para qué?
¿Cual es el propósito de mis acciones?
¿Qué es lo que da un sentido a mi vida personal? ¿A mi vida profesional?

Y así, surgen múltiples preguntas, que nos conducen a un mayor conocimiento, a aprender, de lo observado. Solo desde el autoconocimiento, podemos emprender la acción que nos permita conseguir este equilibrio.