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domingo, 11 de agosto de 2013

El significado de la palabra Emprender


Según la primera acepción de la RAE, emprender es  acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierra dificultad o peligro.

Me paro a analizar esta definición ya que esta palabra me inspira, me atrae y aporta un significado especial a mi vida. Emprender es acometer y comenzar una obra, un negocio o un empeño. Emprender, según este significado no es realizar cosas excepcionales, tampoco es triunfar o conseguir éxito en lo que uno se propone, ni destacar sobre el resto de personas o de negocios o de proyectos, es más simple que todo eso, es comenzar, iniciar una obra, un negocio o un empeño y en su acepción de acometer, hacerlo con ímpetu, embistiendo y con pasión. La RAE nos dice también, que esto es especial si el proyecto encierra dificultad o peligro, y esto nos viene a decir que nuestra meta, obra o negocio debe suponer para nosotros un desafío, un reto que nos haga salir de nuestro actual programa mental, el que hasta ahora ha regido nuestra vida, para abrirnos a nuevos modelos de hacer las cosas en los que nos expandimos  hacia territorios no explorados, consiguiendo así salir de nuestra zona de confort. Emprender lleva consigo, visto desde esta perspectiva, no solo un crecimiento material, palpable y creable como es el inicio y la acometida de algo tangible, supone un crecimiento interior de la persona que emprende, un crecimiento de lo intangible que encierra nuestro ser, ya que exige reinventar nuevas formas en nuestro hacer, que acaban marcando lo que en definitiva somos.

Y por último, en la definición nos falta analizar lo que se hace, la obra, el negocio, el empeño.  Aquí es donde entra la acción, que permite construir, crear, partiendo de un sueño que es innato a nuestra visión de para qué estamos en este mundo y que nos hace soltar nuestra creatividad para generar ideas necesarias que se materialicen en un plan de negocio. En este aspecto es necesario no pasar la vida esperando esa idea genial que creemos que va a marcar la diferencia, el mejor consejo en estos casos es, que desde nuestro autoconocimiento, analicemos los puntos fuertes, aptitudes y habilidades, para ver hacia donde podemos lanzarnos. Supone un error engañarse a uno mismo y justificarse en el hecho de esperar ese momento en que los astros se van a conjugar a favor nuestro, ya que tal vez ese momento no llegue y realmente lo que puede estar encerrando es un miedo escénico a lanzarse a emprender.



Emprender, esa palabra, tan de moda últimamente entre políticos y empresarios, y tan bien vista actualmente en nuestra sociedad, es absurda cuando se hace por una necesidad sin ir ligada a la fuente motora que surge del interior de la persona y que le aporta su verdadero significado.

¿Qué es para ti, emprender?

lunes, 5 de marzo de 2012

Y como todo cambia


(Fotografía tomada en el Camino de Santiago Francés. Julio 2010)

Para iniciar un camino, un viaje, es necesario tomar conciencia de que la vida es cambio, ya lo decía Heráclito "nunca bebemos dos veces del mismo río". Y de la capacidad que tengamos de ir adaptándonos a los cambios que se producen en nuestro entorno, y de la capacidad de transformarnos a nosotros mismos como un cambio en sí, es de lo que dependerá en gran medida nuestro éxito personal, que no es otra cosa que nuestra felicidad y sin duda incidirá de forma positiva profesionalmente si formamos parte de una organización o estamos buscando un empleo.

En determinados momentos de la vida, sentimos algo que nos resuena por dentro, es una llamada a la acción, a comprometernos a iniciar este camino de conciencia, que permita conectarnos realmente con el propósito de nuestra vida. En este camino y acompañados por un coach indagaremos por los niveles neurológicos, mirando lo que otras veces ya vimos, para ahora, observar cosas nuevas, a través de las oportunidades y limitaciones externas que nos encontramos en los factores de nuestro entorno, de los pasos específicos y de las acciones a tomar en nuestros comportamientos, de las capacidades relacionadas con nuestros mapas mentales, nuestros planes y estrategias, de nuestros valores y creencias que están apoyando o inhibiendo determinadas capacidades y acciones, del sentido de la persona como ser único, de su identidad y en definitiva del propósito de este camino, que es la vida y que sin duda es el cambio.

Después de escribir esta base teórica, me viene a mi conciencia mi estado actual de cambio. Y me apasiona el hecho de ir moviendo ficha y hacerlo de forma consciente, observándome, conociéndome, retándome y persiguiendo lo que me he propuesto, superando obstáculos, cuestionando mis creencias, las que me impusieron y las que yo misma me impuse y modificando mi nivel de experiencia y percepción. 

Por último finalizo con una cita de Margaret Weatley, de su libro Educación para el tercer milenio: "Todo cambio es impulsado por un cambio en la autopercepción. Cambiaremos nuestro ser si creemos que el cambio preservará nuestro ser. Somos incapaces de cambiar si no podemos encontrarnos a nosotros mismos en una nueva versión del mundo."

Al hilo de esta cita me surgen miles de cuestiones, lanzo unas para la reflexión: ¿qué hecho, hábito, comportamiento, estrategia, estoy dispuesto a cambiar en mi vida? ¿qué percepción de las cosas tengo sobre ese asunto que quiero cambiar? y ¿cómo es posible abrir esa percepción y modificarla para que me lleve a la acción?