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jueves, 15 de marzo de 2012

Las necesidades del ser humano



"Mirar es una cosa. Ver lo que se está mirando es otra. Entender lo que se ve, es aún otra. Llegar a aprender de lo que se entiende, es algo más. Pero llegar a actuar en base a lo que se ha aprendido, es todo lo que realmente importa". (Winston Churchill)


Inicio con esta cita el post de hoy, para observar tres necesidades que son inherentes a todo ser humano.

1)      Necesidad de Realización. Nos sentimos realizados cuando podemos, a través de nuestras responsabilidades desarrollar habilidades y capacidades, expresar nuestra creatividad, poder compartir nuestra opinión y asumir riesgos.

2)      Necesidad de Reconocimiento: Esta necesidad es la que nos conecta con los demás. Se genera a través de la valoración que recibimos del otro, de lo que hacemos, del apoyo que se nos traslada o que se nos ofrece y de la atención que se nos proporciona.

3)      Necesidad de Contribución. Implica la forma en que tenemos de contribuir con algo más grande que nosotros y que da sentido a lo que hacemos. Supone encontrar un significado y un propósito de lo que hacemos.

El equilibrio entre estas tres necesidades, contribuye al desarrollo de una vida emocionalmente sana y nos permite actuar en base a unos patrones de éxito.
Estas tres necesidades pueden sentirse satisfechas en diferentes contextos, en nuestro entorno personal, en la propia organización donde trabajamos y en la sociedad en sí. Pero más allá de eso, esa satisfacción también puede encontrarse en nuestro interior, y proviene de la relación que tenemos con nosotros mismos, de nuestra forma de tratarnos y de las relaciones que tenemos con las personas que más valoramos.

¿Qué necesidad busco con mayor frecuencia?
¿Que hay detrás de cada una de estas necesidades?
¿Qué es lo que entiendo por realización?
¿Qué tipo de reconocimiento busco? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Con quién? ¿Para qué?
¿Cual es el propósito de mis acciones?
¿Qué es lo que da un sentido a mi vida personal? ¿A mi vida profesional?

Y así, surgen múltiples preguntas, que nos conducen a un mayor conocimiento, a aprender, de lo observado. Solo desde el autoconocimiento, podemos emprender la acción que nos permita conseguir este equilibrio.

jueves, 8 de marzo de 2012

Susan B. Anthony, Elizabeth Cady Stanton y un mundo nuevo


"Han transcurrido cincuenta y un años desde que nos conocimos por primera vez y hemos estado ocupadas durante cada uno de ellos, movilizando al mundo para reorganizar los derechos de las mujeres. Cuando comenzamos esta aventura, no soñábamos que medio siglo después estaríamos obligadas a dejar el final de la batalla a otra generación de mujeres. Pero nuestros corazones se llenan de alegría al saber que comienzan esta tarea equipadas de una educación universitaria, con experiencia de negocio y con libertad de expresión para hablar en público, todos estos derechos que se negaban a las mujeres hace cincuenta años.”

Estas palabras las escríbía Susan B. Anthony a Elizabeth Cady Stanton, en 1902. Ambas trabajaron para modificar los derechos de la mujer en Estados Unidos durante más de cincuenta años. Formaron la National Woman Suffrage Association, NWSA, que tenía como objetivo una enmienda constitucional que otorgara a las mujeres el derecho a votar. Ninguna de las dos vivieron para ver su sueño –el sufragio femenino- hecho realidad. Pero su trabajo fue muy importante. Fueron reformistas, personas dedicadas al cambio, y su determinación y coraje ayudaron a hacer del mundo un lugar mejor.

Intento encontrar similitudes entre el mundo que vivieron Susan y Elizabeth y el que vivimos actualmente. En ambas situaciones se ponen de manifiesto tiempos difíciles, de crisis económica, social y de valores. Ante esta situación, ellas optan por marcarse un objetivo que va más allá de su identidad, en un nivel superior, el transpersonal. Es una meta que las permite conectarse con el mundo para conseguir un beneficio universal. Para ello se apoyan en unas creencias facilitadoras del éxito, una muestra es el último discurso de Susan B. Anthony, donde decía: ¡Es imposible no lograrlo! Y aunque en su vida, no tienen la oportunidad de verlo, consiguen plantar la semilla para generaciones posteriores.

Estas mujeres se hicieron abanderadas de dos valores fundamentales que cualquier persona que quiere emprender tendría que interiorizar, el coraje y la perseverancia. Coraje para afrontar las dificultades del camino, para llevar adelante su propósito a pesar de los obstáculos y perseverancia para mantenerse firmes en la consecución de su objetivo. De esta forma, con todas sus metas alineadas en cada uno de los niveles, consiguieron cambiar el mundo de muchas mujeres. Hoy día, necesitamos este cambio, necesitamos mujeres como ellas, mujeres como TU, dispuestas a plantearse objetivos potentes, objetivos que vayan mas allá de lo personal, que las conecten con el bien común, porque cuando una persona consigue descubrir esa parte trascendente de sí y se plantea unas metas personales que surgen desde lo profundo de su ser, es muy difícil no conseguir lo que se propone, como decía Susan B. Anthony, ¡es imposible no lograrlo! Por tanto si quieres un cambio en todo lo que te rodea, en tu entorno, en tu mundo, empieza cambiando tú y los resultados pueden ser tan fascinantes como el derecho al sufragio femenino. No hay límites para una mujer que tiene claro lo que quiere.

En memoria y agradecimiento a Susan B. Anthony, a Elizabeth Cady Stanton y a todas las mujeres que un día lucharon por defender nuestros derechos. Feliz día de la Mujer. Feliz 8 de Marzo.