miércoles, 28 de agosto de 2013

Niveles Neurológicos de Gregory Bateson y la creación de Marca Personal


martes, 20 de agosto de 2013

Infografía: Establecer objetivos



domingo, 11 de agosto de 2013

El significado de la palabra Emprender


Según la primera acepción de la RAE, emprender es  acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierra dificultad o peligro.

Me paro a analizar esta definición ya que esta palabra me inspira, me atrae y aporta un significado especial a mi vida. Emprender es acometer y comenzar una obra, un negocio o un empeño. Emprender, según este significado no es realizar cosas excepcionales, tampoco es triunfar o conseguir éxito en lo que uno se propone, ni destacar sobre el resto de personas o de negocios o de proyectos, es más simple que todo eso, es comenzar, iniciar una obra, un negocio o un empeño y en su acepción de acometer, hacerlo con ímpetu, embistiendo y con pasión. La RAE nos dice también, que esto es especial si el proyecto encierra dificultad o peligro, y esto nos viene a decir que nuestra meta, obra o negocio debe suponer para nosotros un desafío, un reto que nos haga salir de nuestro actual programa mental, el que hasta ahora ha regido nuestra vida, para abrirnos a nuevos modelos de hacer las cosas en los que nos expandimos  hacia territorios no explorados, consiguiendo así salir de nuestra zona de confort. Emprender lleva consigo, visto desde esta perspectiva, no solo un crecimiento material, palpable y creable como es el inicio y la acometida de algo tangible, supone un crecimiento interior de la persona que emprende, un crecimiento de lo intangible que encierra nuestro ser, ya que exige reinventar nuevas formas en nuestro hacer, que acaban marcando lo que en definitiva somos.

Y por último, en la definición nos falta analizar lo que se hace, la obra, el negocio, el empeño.  Aquí es donde entra la acción, que permite construir, crear, partiendo de un sueño que es innato a nuestra visión de para qué estamos en este mundo y que nos hace soltar nuestra creatividad para generar ideas necesarias que se materialicen en un plan de negocio. En este aspecto es necesario no pasar la vida esperando esa idea genial que creemos que va a marcar la diferencia, el mejor consejo en estos casos es, que desde nuestro autoconocimiento, analicemos los puntos fuertes, aptitudes y habilidades, para ver hacia donde podemos lanzarnos. Supone un error engañarse a uno mismo y justificarse en el hecho de esperar ese momento en que los astros se van a conjugar a favor nuestro, ya que tal vez ese momento no llegue y realmente lo que puede estar encerrando es un miedo escénico a lanzarse a emprender.



Emprender, esa palabra, tan de moda últimamente entre políticos y empresarios, y tan bien vista actualmente en nuestra sociedad, es absurda cuando se hace por una necesidad sin ir ligada a la fuente motora que surge del interior de la persona y que le aporta su verdadero significado.

¿Qué es para ti, emprender?

lunes, 5 de agosto de 2013

Cultivar nuestra energía vital

La energía vital nos permite mantener un óptimo nivel de conciencia y es un punto clave en el desarrollo personal. Imagínate que te despiertas por la mañana sin tiempo de desayunar, de camino al trabajo no dejas de pensar en una importante acuerdo que tienes que firmar con un cliente. Al llegar a la oficina, te conectas al ordenador para preparar informes, el teléfono no deja de sonar, no puedes levantarte de tu silla para permitirte un pequeño tentenpié. Entra un cliente en tu negocio, que viene a quejarse porque no está recibiendo el servicio que esperaba. ¿Cómo crees que vas a actuar ante esta situación? ¿Vas a reaccionar de forma automática e impulsiva, sin apenas dominar tu comportamiento?¿Serías capaz de dar una respuesta serena, asertiva, confiada y consciente?

La energía vital de lo que trata es precisamente de llevar un estilo de vida sano y sostenible, donde exista equilibrio entre el trabajo y el descanso, entre la actividad física y la relajación mental. De ahí que las organizaciones socialmente responsables se vayan comprometiendo en promover políticas y medidas que permitan a sus empleados conciliar su vida personal, familiar y profesional. Pero, ¿y las pymes? ¿y los profesionales independientes? ¿Como resuelven ellos la recarga de energía vital cuando el mayor peso de su trabajo recae sobre su propia vida personal?


Cuanta más energía podamos producir y acumular, mas alto va a ser nuestro nivel de consciencia, y esto nos va a facilitar tener respuestas menos impulsivas y menos reactivas. Una de las fuentes para producirla es el pensamiento positivo, pero sin duda lo que más sube nuestro niveles es estar a gusto con los demás en cualquier entorno y frente a cualquier situación. Cuando cultivamos nuestra energía vital, empezamos a gestionarnos mas conscientemente a nosotros mismos y comenzamos a liderar nuestra propia vida a través de un apasionante camino de aprendizaje para nuestro desarrollo personal y profesional.

Algunas claves para marcarse un plan de acción en este sentido:

1) Aprende a respirar profundamente, es nuestra primera fuente de energía.

2) Cuida tu salud haciendo ejercicio físico a diario y poniendo movimiento en tu vida, bebe agua, ya que es la mayor fuente de hidratación y es vital para tu cuerpo, mantén una alimentación sana y equilibrada, duerme y descansa plácidamente al menos 7 u 8 horas al día.

3) Estimula todos tus sentidos. Tacto: acaricia y déjate acariciar; oído: escucha música que te active; olfato: déjate seducir por el perfume de las flores y de la primavera que se acerca; gusto: prueba nuevos sabores, nuevos mezclas; vista: mira paisajes, entornos, fotografías y detente en sus detalles.

4) Rodéate de personas positivas y cultiva su amistad.

5) Cuestiónate siempre desde un punto de vista potenciador: ¿Qué puedo aprender de la situación que estoy viviendo? 

6)  Y ¡Sonríe! Nunca dejes de sonreir.



jueves, 1 de agosto de 2013

La Dirección por Valores


Según la III Encuesta de ADECCO: la felicidad en el trabajo, “para los trabajadores españoles, el secreto de esta felicidad, pasa en primer lugar, por disfrutar del trabajo que se hace unido a la realización personal y el reconocimiento que el empleo conlleva, así opina el 38,7% de ellos. Tras esto, el 20,7% considera que disfrutar de un buen ambiente de trabajo y el compañerismo son la clave, mientras que para el 12,4% la felicidad profesional llega de la mano de un buen salario.


La tendencia ha cambiado con respecto a 2011 cuando los factores más importantes para ser feliz en el trabajo eran un mejor sueldo (27,4%), disfrutar del trabajo (20,1%) y una jornada laboral más flexible o con mejor horario (13,7%). Aumenta, por tanto, el porcentaje de personas que opina que para ser feliz en el trabajo hay que disfrutar de él y tener un buen clima laboral (se sitúan en primera y segunda posición), mientras que desciende fuertemente el porcentaje de los que valoran mayoritariamente el sueldo, el horario o la flexibilidad laboral como factores para alcanzar la felicidad en el trabajo”.


Vista la encuesta se puede observar que ganar más dinero no es la finalidad primordial de los trabajadores españoles y que lo que realmente mueve a las personas y las organizaciones es algo mucho más complejo que el dinero. Las empresas tienen que adaptarse a este cambio de tendencia que proponen las personas que las forman y en ese camino es probable que puedan surgir nuevas formas de gestión que favorezcan la realización personal y el reconocimiento profesional de sus integrantes. Destaco el marco de dirección por valores ya que me parece apropiado para conseguir estos objetivos.


La dirección por valores introduce la dimensión personal dentro del pensamiento directivo, para configurar empresas que tienen una visión integral del ser humano, como recurso tanto racional como emocional. Desde este marco global se puede rediseñar la cultura de la organización, pasando por un proceso de cambio que va desde los valores de orientación al control a los valores de desarrollo de personas.


Para llevar a cabo este cambio, es necesario contar con un líder transformador e inspirador, que crea en lo que hace y pueda contagiar a su equipo la energía y las ganas de trabajar en un proyecto con una clara visión y misión cargada de valores sociales, abriendo espacios de comunicación con ellos y haciéndoles partícipes de la identidad de la organización, ya que esto permitirá al equipo liberar su energía creativa e incidirá en sus realización personal y profesional.

En una siguiente fase será necesario adecuar el entorno, las estructuras y espacios, las políticas de personas y los procesos, para dar coherencia a la visión implantada y por último evaluar periódicamente el nuevo marco, para a través del feedback de los trabajadores y de los resultados obtenidos, realizar los ajustes necesarios para un aprendizaje continuo hacia la excelencia.